Una mujer sufrió lesiones graves y secuelas estéticas permanentes tras ser atacada por un perro que se encontraba bajo la guarda de su propietaria.
El episodio ocurrió en plena vía pública, cuando la víctima caminaba hacia su trabajo y, al pasar frente a una vivienda, el animal se abalanzó sobre ella sin que mediara provocación alguna.
Por el hecho, un fallo civil condenó a la dueña del can a pagar una indemnización millonaria.
El ataque se produjo una mañana en una vereda de la ciudad de Bariloche. El perro mordió reiteradamente a la mujer en uno de sus brazos y solo se separó tras varios intentos, provocándole heridas que requirieron atención médica inmediata y tratamientos posteriores.
Las lesiones dejaron marcas visibles y permanentes, con impacto no solo físico sino también emocional, en un espacio que debería ser seguro para la circulación de peatones.
Responsabilidad objetiva
Durante el proceso judicial, el juez de Bariloche tuvo por acreditado que el animal se encontraba bajo el control de su dueña y que el ataque ocurrió de manera intempestiva.
Para llegar a esa conclusión, valoró actas policiales, registros de sanidad animal, informes médicos, fotografías y testimonios incorporados al expediente, pruebas que permitieron descartar cualquier conducta de la víctima que pudiera haber desencadenado el hecho.
El fallo remarcó que la responsabilidad de los dueños de animales es objetiva, conforme al Código Civil y Comercial.
Esto implica que quien tiene la guarda responde por los daños que el animal cause, aun cuando no exista culpa, negligencia o intención.
Solo es posible liberarse de esa obligación si se demuestra culpa de la víctima, intervención de un tercero o un hecho imprevisible e inevitable, extremos que no fueron probados en el caso.
La indemnización a favor de la mujer supera los 6 millones de pesos.
