La Justicia civil condenó a la propietaria de un departamento de Belgrano a indemnizar a la vecina del piso inferior luego de comprobar que demoró durante más de un mes la reparación de una pérdida de agua porque no quería que el plomero del consorcio rompiera los muebles, el mármol y los revestimientos nuevos instalados en su cocina.
La demora agravó las filtraciones y los daños en el departamento de abajo, donde incluso el agua comenzó a caer por las luminarias y provocó problemas en la instalación eléctrica.
La sentencia fue dictada por el juzgado nacional en lo civil 93 y podrá ser apelada ante la Cámara de ese fuero. También se condenó al Consorcio por ser el “titular” del elemento que originó los perjuicios, es decir las cañerías que originaron la pérdida de agua. A la dueña del departamento de arriba se la condenó por “violar el deber de no dañar”.
De manchas a goteras
Según la demanda, las primeras manchas de humedad aparecieron a comienzos de febrero de 2023. Con el correr de los días la situación empeoró: el agua comenzó a caer de manera constante sobre la cocina, se filtró por las luminarias, hizo saltar la llave térmica y provocó desprendimientos del cielorraso.
Cuando el plomero enviado por la administración inspeccionó el departamento superior determinó que la pérdida provenía de esa unidad, pero informó que la propietaria no autorizaba la reparación porque tenía muebles costosos, una mesada de mármol y cerámicas nuevas y no quería que fueran rotos para acceder a la cañería.
Demanda y allanamiento
Ante la negativa, la vecina afectada envió cartas documento y tuvo que presentar una demanda judicial para que se autorizara el ingreso al departamento. En ese expediente el juzgado ordenó incluso un allanamiento para permitir la reparación de urgencia y habilitó el uso de la fuerza pública en caso de incumplimiento. Recién cuando esa medida ya estaba en marcha comenzaron los trabajos para solucionar la filtración.
Durante el juicio por daños, el propio consorcio respaldó la versión de la demandante.
Al contestar la demanda sostuvo que había enviado de inmediato a un plomero, pero que la propietaria del piso superior “no permitió en ese momento la reparación de las cañerías, aduciendo que poseía muebles caros y costosos y un mármol y cerámicas nuevas”. También afirmó que la demora obedeció “pura y exclusivamente” a la negativa de la propietaria, que exigía contratar personal elegido por ella misma para evitar daños en su cocina remodelada.
La demandada, por su parte, reconoció que había renovado la cocina antes de alquilar el departamento y explicó que no confiaba en el plomero enviado por la administración porque, según dijo, no tenía la capacitación suficiente para desmontar muebles, retirar la mesada de mármol y efectuar la reparación sin ocasionar daños. Afirmó que nunca se opuso a solucionar el problema, sino que pretendía que intervinieran profesionales especializados y que el retraso obedeció a cuestiones organizativas ajenas a ella.
Sin embargo, la jueza tuvo por acreditado que la demora en permitir el ingreso para reparar la cañería fue determinante para el agravamiento de los daños sufridos por la vecina del piso inferior y que esa conducta ya había quedado demostrada en el expediente de reparaciones urgentes, donde incluso el consorcio había informado que la propietaria impedía el ingreso del personal enviado por la administración. La sentencia condenó a la propietaria y al consorcio a indemnizar por partes iguales a la vecina damnificada.
