La devolución del dinero no alcanzó para cerrar la causa por estafa. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el rechazo al pedido de extinción de la acción penal por reparación integral formulado por la defensa de un acusado de haber cobrado a una pareja por la realización de unos cerramientos de hierro y vidrio que finalmente nunca concretó.
La resolución fue dictada por la Sala VI de la Cámara del Crimen, con los votos de los jueces Juan Cicciaro y Mariano Scotto, mientras que la jueza Magdalena Laíño votó en disidencia, aunque también consideró que en las circunstancias concretas del caso no correspondía hacer lugar al pedido de la defensa.
El expediente se inició a partir de la denuncia de una pareja que contrató los servicios luego de contactarlo a través de Facebook Marketplace. Según la imputación, entre el 9 de septiembre y el 9 de diciembre de 2023, el acusado habría obtenido mediante ardid y engaño una suma de dinero como pago por una prestación que sabía que no iba a realizar.
Presupuesto y visitas
La operación comenzó el 9 de septiembre de 2023, cuando una de las víctimas se comunicó con el imputado para adquirir cerramientos de hierro y vidrio. Después de intercambiar información, se le envió un presupuesto y acordaron una visita al domicilio.
El 28 de septiembre se presentó en la vivienda, tomó las medidas y recibió un pago de la pareja. El acuerdo establecía que el trabajo estaría terminado en un mes.
Sin embargo, el 7 de octubre uno de los damnificados pidió modificaciones en el diseño. El hombre regresó al domicilio, tomó nuevas medidas y envió un presupuesto actualizado que contemplaba la compra de materiales adicionales.
Se le realizó una nueva transferencia a una cuenta bancaria de la pareja del contratista, tal como este se lo había solicitado. Pero el trabajo nunca fue realizado. Dejó de responder los mensajes y tampoco devolvió el dinero recibido.
Devolver el dinero no alcanza
Cuando se lo denunció en la Justicia reintegró lo que le había pagado y su defensa entendió que con eso estaba reparado el daño, pidió el cierre de la causa. Sin embargo, la jueza de primera instancia lo procesó por supuesta estafa porque esa devolución posterior no modificó la existencia del delito.
Uno de los estafados fue en persona a tribunales y se opuso a que se cierre el caso. Explicó que, cuando recibió nuevamente el dinero, la suma tenía un valor inferior al que tenía cuando había realizado los pagos.
“La verdad que el dinero no me interesaba, porque ya lo había tomado como que me había estafado y lo había perdido”, afirmó durante la audiencia.
“Cuando nosotros le entregamos el dinero, el dólar tenia un valor y cuando me lo devolvió tenía otro”.
Momento horrible
Pero además relató las consecuencias que le había generado el incumplimiento. “Fue un momento horrible porque generó muchísimas complicaciones”, sostuvo. Explicó que debía interrumpir su trabajo para ocuparse de los problemas vinculados con la obra y que las demoras terminaron afectando también su mudanza.
“Lo que estaría bueno es que quede un legado de que no tiene que volver a suceder esto”, dijo, y explicó que las demoras le habían generado gastos adicionales porque tuvo que extender durante seis meses el contrato de alquiler de la vivienda en la que residía.
“Me parece que no entra dentro de la lógica que una persona que estafe a otro salga como si nada”.
La otra damnificada también se opuso a que se extinguiera la acción penal. Según consignó la Cámara, manifestó que consideraba que no solamente los había estafado a ellos sino también a otras personas y expresó su deseo de que existiera una consecuencia y quedara un antecedente judicial. También relató que había perdido tiempo realizando la denuncia y que su intención era evitar que el acusado continuara realizando conductas similares.
